REZANDO ANDO

REZANDO ANDO

“Con la Sagrada Familia salvaremos a las familias”.    Mons. Devie

Queridas familias: 

Ya estamos por iniciar el mes del Hermano Gabriel!!! Nuevamente nos acercamos a ustedes para ofrecerles un subsidio para la oración personal o familiar.

Ahora bien, ¿Quién es este tal Hno. Gabriel? El Fundador de la Congregación de los Hermanos de la Sagrada Familia, Gabriel Taborin, a la cual pertenece el Colegio Institución Escuti vivió en Francia durante el siglo XIX (1/11/1799-24/11/1864). En la región montañosa del sureste la Revolución francesa dejo tras de sí numerosas transformaciones y una situación social que reclamaba atención. Las parroquias destruidas, familias desarmadas por la guerra y la ausencia del Estado dejaba a las familias y sobre todo a los niños en una situación muy precaria y de vulnerabilidad. En este contexto Gabriel aparece como un hombre que dejándose interpelar por la necesidad de sus contemporáneos siente el llamado de Dios a cuidar la vida de fe y educativa de la comunidad/de los pueblos y llama a otros a colaborar con su tarea. Surge así el Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia que siguiendo esta inspiración de su fundador hoy prolonga en todo el mundo esta tarea evangelizadora y de promoción social con una especial atención a las familias y niños.

Acorde a su contexto histórico, religioso y cultural, Gabriel respondió con el estilo evangelizador y pedagógico de su época a los llamados que percibía de Dios. El Fundador hoy nos sigue interpelando e invitando a estar atentos a la situación actual, escuchar y responder con generosidad a las interpelaciones que nos hace Dios a través de los hermanos, los pobres, los marginados, los sufrientes, excluidos, personas solas o con falta de sentido vital. “Durante el período de la juventud, que es un foco de pasiones y está rodeada de escollos, es cuando más se necesita de un amigo fiel y generoso que nos muestre nuestros defectos y nos haga evitar las ocasiones peligrosas que son generalmente nuestra perdición…  He ahí, queridos Hermanos, unos males contra los que clama la caridad. Vosotros podéis evitarlos con vuestra prudencia y delicadeza. Vosotros podéis convertiros en ese amigo fiel que ellos buscan desde hace tanto tiempo y que aún no han encontrado… Más vale ganar un alma que ganar el mundo entero y además es el medio más seguro de salvar la propia. Es también la mejor forma de apreciar el bien que Dios quiere obrar por medio de nuestras débiles fuerzas.” (Hno. Gabriel Taborin, Constituciones de la Orden de San José, 31).

¿Cómo escuchar hoy los llamados de Dios? ¿Dónde se encuentran estos clamores? ¿Qué podemos hacer nosotros? ¿Cómo escuchar y orientar nuestros propios clamores? Quizás la oración y la comunidad puedan ser modos de descubrir en el hoy de la historia  la voluntad de Dios.

Confiados a la intercesión del Hno. Gabriel Taborin nos arrojemos a vivir el momento histórico actual con fidelidad y compromiso.

Algunas pistas para seguir buscando pueden ser:

Señor, tú que llenaste el corazón del Hermano Gabriel Taborin de fe viva y de celo ardoroso por la educación de la juventud y ayudar a los sacerdotes; has que siguiendo su ejemplo procuremos siempre Tú gloria, y si es tu voluntad concédenos por su intercesión las gracias que solicitamos (cada uno puede pedir por alguna necesitad). Te lo pedimos por los méritos de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

“No es una simple lectura, ni tampoco un estudio. Leer la Biblia es como prender un fueguito (…) y quedarse a su lado mirándolo lento, mientras dejas que el calorcito se meta dentro”.

                                                                                                                           Mamerto Menapacce

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Vivimos en comunidad la misa del Hermano Gabriel

Vivimos en comunidad la misa del Hermano Gabriel

Un año más la celebración de la fiesta del Venerable Hermano Gabriel nos une en su nombre para agradecer al Señor el regalo del carisma taboriniano dedicado “al servicio de Dios y del prójimo”.

“Hacer de nuestra vida una vocación de servicio y disponibilidad a las necesidades de la infancia y de la juventud me parece una excelente manera de recordar la figura del Hermano Gabriel Taborin en los espacios de nuestras instituciones”. (H. Juan Andrés Martos Moro SG)

En la vida y obra del Hermano Gabriel el servicio a la Iglesia y a la sociedad fue un factor diferenciador que tenemos que seguir actualizando para que su carisma permanezca vivo entre nosotros.

La fiesta de nuestro Fundador es también un momento oportuno para celebrar y agradecer nuestra vocación de Hermanos y de laicos Sa-Fa. Su vida y su ejemplo son una llamada a todos nosotros a invitar a otros a sumarse a este proyecto. No olvidemos durante este mes seguir pidiendo al Señor por la Beatificación del Venerable Hermano Gabriel y encomendemos por su intercesión a las personas enfermas o en dificultad que conocemos.

Que el recuerdo de nuestro Fundador acreciente nuestra vocación de servicio a los demás en los ámbitos de nuestra misión.

SALUDO PASCUAL

“Paz a vosotros” (Jn 20,19)

Estimados Hermanos, miembros de las Fraternidades Nazarenas, Aspirantes a Hermanos, Comunidades Educativas, Comunidades cristianas, Catequistas y amigos de la Familia Sa-Fa: 

“Paz a vosotros es el mensaje que Jesús dirige a sus discípulos encerrados por miedo en una casa de Jerusalén después de la muerte de Jesús. Acoger este saludo y difundirlo es mi deseo de felicitación esta Pascua para toda la Familia Sa-Fa, muy especialmente, en aquellos lugares de nuestra misión en donde también parece haberse perdido la fe en Jesús resucitado y se hace urgente volver a escuchar el saludo de paz de Jesús. Un saludo que disipe nuestras tristezas y nos devuelva la fe y la esperanza perdidas. Paz a vosotros” debe ser el mensaje que nos acompañe esta Pascua. Una paz que agradecemos, que ofrecemos y que promovemos».

Una paz que agradecemos

Una paz que agradecemos porque es la paz que Jesús nos ofrece en la Pascua de cada año y está probada por la cruz y afirmada por su resurrección. Una paz del Espíritu que nadie puede arrebatar. Una paz que destruye la enemistad y el odio. Una paz que no esclaviza y no rompe la armonía interior del hombre. Una paz de corazón, que no invade, no hiere la dignidad, no se impone y no acorrala. No es una paz de arcos ni de espadas, ni de tratados ni de mayorías que se imponen.

La paz que da Jesús es un don del Espíritu Santo concedido a quienes en medio de las angustias de la vida se dirigen a Dios con súplicas y acción de gracias. Es una paz opuesta a “la discordia, a los celos, a las iras, a las rencillas, a las divisiones, a las envidias…” (Ga 5, 20).  Es una paz fruto de victorias espirituales principalmente sobre uno mismo. Es la paz de Cristo resucitado que nos concede una nueva visión del mundo.

La paz de Jesús es un don pascual que Cristo ofrece a la Familia Sa-Fa como nos señalan nuestros documentos congregacionales. La paz de Cristo resucitado es la alegría de esta Pascua y de todas las Pascuas y motivo y razón de nuestra esperanza. Para alcanzarla necesitamos convertirnos a la verdad del Evangelio y desandar caminos equivocados. El mensaje de Jesús está íntimamente ligado a la paz y es parte central de su enseñanza y del modo que tiene para comunicarnos el amor del Padre. Este es el mensaje que debemos hacer presente en nuestras comunidades, fraternidades, familias, escuelas, parroquias y grupos cristianos. ¿Es esta la paz que agradecemos?

Una paz que ofrecemos

Una paz que ofrecemos porque es la paz que nace de la Pascua. Una paz que fomenta la unidad; una paz espiritual ausente de sentimientos negativos; una paz de corazón que se manifiesta cuando nos perdonamos; cuando compartimos el dolor; cuando nos arrepentimos de los males cometidos; cuando olvidamos los rencores; cuando hacemos espacio a la ternura y al amor; cuando nos identificamos con los sentimientos de Cristo.

Una paz de la presencia de Dios, de la quietud de espíritu, de la aceptación de las dificultades, de la correcta relación consigo mismo, con los demás, con Dios y con el ambiente. Es una paz que trabaja mediante el diálogo y la reconciliación por solucionar los problemas entre las personas, los grupos o las familias.

Es la paz que se manifiesta cuando escuchamos, comprendemos las necesidades de los demás, y evitamos discusiones innecesarias. En definitiva, cuando pensamos en los demás. Es la paz de las bienaventuranzas. Este es el mensaje que debemos hacer presente en nuestras comunidades, fraternidades, familias, escuelas, parroquias y grupos cristianos. ¿Es esta la paz que ofrecemos?

La paz que promovemos

Porque “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9). El trabajar por la paz es una tarea que todos debemos asumir en la Familia Sa-Fa. Crear conciencia de paz, sembrar la paz en el corazón de cada persona, de las instituciones y crear o sumarnos a movimientos de paz deben ser preocupaciones que nos afecten. Colaborar en la cultura de paz exige modificar a veces nuestras actitudes y comporta­mientos para evitar la violencia y el conflicto. En esta tarea de conciencia colectiva de la cultura de la paz las Comunidades Educativas Sa-Fa tienen una responsabilidad primordial.

Si queremos que la sociedad sea más justa y más pacífica debemos empeñarnos en un decidido y sistemático esfuerzo por educar a los niños y jóvenes en las ideas, sentimientos, propuestas y experiencias de la paz. En esta tarea, padres, educadores, familia e institución debemos asumir generosamente el hermoso y difícil papel de ser verdaderos educadores para la paz. Una paz global que se apoya en los pequeños gestos de paz en el aula, en la catequesis, en la familia, en el grupo, en el trabajo, en el pueblo o en la ciudad y en las relaciones interpersonales. Este es el mensaje que debemos hacer presente en nuestras comunidades, fraternidades, familias, escuelas, parroquias y grupos cristianos. ¿Es así la paz que promovemos?

Estimados miembros de la Familia Sa-Fa. La paz de la Pascua es don de Dios y al mismo tiempo tarea nuestra. En la paz de la Pascua encontramos suficientes motivos de inspiración para fomentar la paz de Cristo en nuestro mundo. Hoy como ayer necesitamos acoger, meditar y divulgar el mensaje de paz de Jesús destinado a todo el mundo y que sus palabras desciendan desde la cabeza al corazón. Feliz Pascua de Resurrección.

                                                                                                         Juan Andrés Martos Moro SG