24 de octubre de 2020

Queridas hermanas y hermanos de nuestras Comunidades Safa:

            Llegando a este mes de noviembre, mes del Hno. Gabriel Taborin, nuestro padre fundador, en este año tan diferente, que tantos desafíos nos ha traído a nivel mundial, queremos acercarnos a todos ustedes para compartir una palabra de esperanza.

La pandemia que padecemos, situación inesperada, nos ha provocado incertidumbres, dudas, sufrimientos, cuestiones… Y, mientras tanto, vamos produciendo cambios en nuestros hábitos, costumbres, formas de organizarnos…

El virus, que no conoce de culturas, lenguas, ni religiones nos hace tomar conciencia de nuestra igual dignidad. ¡Todos hermanos, hijos del mismo Padre!

El papa Francisco ha puesto acento en esta realidad, ha dicho: “Nadie se salva solo”, “La cruz nos hace hermanos”.

Nuestro lema institucional de este año: “La familia SAFA llamada a vivir la alegría del Evangelio”, nos interpela a vivir esa alegría.

¿Qué alegría? La que nace del encuentro con Jesús. La que nos revela el sentido último de la vida. La que nos garantiza: ¡El Señor viene, el Reino está presente!! La alegría de la esperanza, la alegría del servicio y el compromiso histórico.

En este contexto, les agradecemos a todos (directivos, docentes, agentes pastorales, familias, alumnos, administrativos, maestranzas…) que, en este momento, han ofrecido con alegría su servicio.

¡Qué alegría saber que en medio de las dificultades hemos conservado la comunión en el cuidado de la vida!! ¡Qué alegría saber que en nuestras comunidades se han conservado y desarrollado acciones de solidaridad con los más necesitados!! ¡Qué alegría saber que diversas iniciativas pastorales y de oración han acompañado el camino de este año!!

¡Esa es la alegría del Evangelio, la que nace de un don y se entrega porque nos “desborda” … Gracias!!!

Nos invitamos a todos y todas a desafiarnos a continuar reconociendo las “gracias” del “don”, para asumir con alegría las “novedades” que el designio del Padre nos ofrece para el camino que continúa.

El Hermano Gabriel Taborin, sensible a las necesidades de su tiempo, supo descubrir en su corazón, el soplo del Espíritu, que le dio las luces y las fuerzas para responder creativamente, desde la contemplación del hogar de Nazaret.

La continuidad de este tiempo de “restricciones” y “aislamiento” nos capacite a interiorizar los desafíos del presente, para responder con alegría a lo que haga más plenas nuestras vidas.

Se lo deseamos de todo corazón, unidos en Jesús, María y José:

                                                   Los Hermanos de la Sagrada Familia                                                                                      Sector Argentina